En los veinte minutos que te toma despertarte, o ducharte, o tal vez hacerte el desayuno (si lo haces rápido), en algún lugar del país una mujer denuncia una agresión sexual. Al día siguiente, volverás a tu rutina de siempre mientras cuatro niñas de 14 años o menos han dado a luz. Esto es así en el Perú. Cada día. Todos los días. Y al terminar el mes, diez mujeres habrán muerto en manos de hombres.

Estos datos forman parte de la campaña #AsíNoJuegaPerú, que la Mesa de Género de la Cooperación Internacional en el Perú MESAGEN lanzó este 16 de mayo. Esta Mesa busca darle seguimiento a los compromisos asumidos por el Perú en temas de género , y esta campaña, utilizando la coyuntura futbolística por la cual atraviesa nuestro país, quiere crear mayor visibilidad sobre la violencia de género que continúa normalizada en nuestra realidad nacional.

Compartí la versión para Whatsapp de un spot de video de la campaña con mis diferentes contactos y obtuve en su mayoría respuestas positivas. Solamente recibí una respuesta negativa, pero tan recalcitrante que me preocupa. Esta respuesta fue de un hombre dentro de un grupo de Whatsapp al que pertenezco, y resumiéndola decía: esta campaña es sexista porque solamente toma en cuenta al 50% de la población; a los hombres también nos matan.

Efectivamente a los hombres también los matan, sobre todo porque vivimos en un país como es Perú donde la inseguridad ciudadana es un tema que siempre nos preocupa a todos. A los hombres los matan en Perú, sí, pero los matan otros hombres y por motivos que nada tienen que ver con lo que nos preocupa a las mujeres día a día. No los matan jamás por cómo están vestidos, o por no regresar con su ex-pareja ¿alguna vez han escuchado de un hombre que haya sido asesinado por mujeres luego de haberlo violado en grupo?

En el Perú existe un problema de violencia de género por el cual las mujeres somos atacadas con particular ahínco, y para una pequeña muestra están las estadísticas que justamente comparte la campaña #AsíNoJuegaPerú.

El mensaje de este hombre del grupo de Whatsapp no quedó ahí, él siguió insistiendo con una serie de puntos, los cuales, me di cuenta, trataban de hacerme entender por qué no existía un problema de violencia de género, por qué el Perú no es un país machista, por qué yo como mujer peruana no tengo derecho a decir que las cosas están mal para las mujeres, etc., etc., etc.

Entonces me puse a pensar cuántas veces por el solo hecho de ser mujer algunos hombres me han explicado mil cosas, desde política económica, hasta la menstruación.

No estoy diciendo que por ser mujer no me puedan explicar, o que no me guste que me expliquen las cosas, a mí me encanta aprender de todo un poco y estar bien informada hasta de cosas inútiles, y creo además que pasar información de ser humano a ser humano es una de las mejores maneras de hacerlo. No, no es eso, es que cuando algunos hombres lo hacen, lo hacen de forma condescendiente, de arriba hacia abajo, disminuyéndome como “interlocutora”, como si por el solo hecho de ser mujer mi cerebro funcionara a la mitad de la capacidad del suyo, en suma: como si fuera bruta y le hubiera pedido que me de una explicación.

Le pedí a mi amiga Carmen que me repitiera un término del que ya habíamos hablado varias veces, pero que yo no recordaba. Así que le expliqué lo que había pasado y ella me contestó “ah, mansplaining quieres decir”.

Y sí, es mansplaining, que es la combinación de dos palabras en inglés Man (hombre) + Explaining (explicar) y en el castellano lo utilizamos así, prestado del inglés y sin modificación y es la palabra que ilustra de forma perfecta esa actitud condescendiente de un hombre hacia la opinión de una mujer sobre cualquier tema.

Quizá tenemos que ponernos a pensar que en Perú, transversalmente y sin importar clases sociales, la dinámica de “diálogo” es asimétrica y separada entre hombres y mujeres, como si siguiéramos en la escuela primaria. Se espera que los hombres conversen de política, de dinero, “de cosas importantes” y que las mujeres lo hagan de la boda del príncipe Harry, de los hijos, “de cosas de mujeres”.

Es particularmente complicado cuando en el ámbito laboral las mujeres tenemos una opinión. La historia del grupo de Whatsapp, más allá de ser anecdótica y un poco triste (para él), no tiene importancia en mi vida. Pero ¿qué pasa en el ámbito laboral cuando un hombre hace mansplaining (y sobre todo cuando no sabe de lo que está hablando)?

Si somos muy enfáticas en nuestras opiniones somos desde histéricas hasta perras. Si lo decimos sin sonreír “estamos en nuestros días” o la también siempre clásica frase “hace tiempo que no la ve”, porque obviamente las hormonas femeninas lo determinan todo para nosotras... Y en general por el solo hecho de ser mujeres nuestra opinión siempre tendrá menos peso que la de un hombre; y acá debo de decir que no solamente pasa en Perú, a mí me ha pasado acá, en Nueva York y en Seúl, o sea, en todos lados se cuecen habas.

Al final para mí la campaña #AsíNoJuegaPerú fue un excelente catalizador para cuestionarme un poco más acerca de las brechas que aun debemos zanjar entre hombres y mujeres. Pero también para valorar que de todas las respuestas que tuve solamente una fue negativa y el resto fue buena, por lo tanto estamos avanzando.

Me gustaría entonces, que dentro de poco no tenga que pensar ¿por qué un hombre puede pensar que la agudeza de su percepción es más penetrante que la mía, si esto es algo que vivo yo todos los días? Porque nosotras entendemos más que nadie de qué se habla cuando se habla de violencia de género; la vivimos desde que tenemos entendimiento en cada día de nuestras vidas, y, lamentablemente, en todos los ámbitos.


(Ilustración. Arte por Ron Mader, bajo licencia de Creative Commons)